¿Puede el turismo ser sostenible? ¿ O se trata quizás de otro de esos términos empleados muy a menudo pero vacíos de contenido real?

Al igual que con otros conceptos como desarrollo, circularidad, ecología, reciclaje, etc. no existe la respuesta correcta : se trata de equilibrios, balances, intentar cuantificar, etc pero poniendo en juego todas las variables existentes. De ahí se establecerán las políticas y estrategias a seguir, que serán las adecuadas para minimizar el impacto del turismo en el medio pero nunca al 100%, ya que todo se encuentra interelacionado y lo que por un lado beneficia, en otro aspecto puede perjudicar.

El turismo es una actividad que supone alrededor del 12,5 % del PIB de nuestro país. Datos preCovid. Esta pandemia, si ha tenido algo bueno (que lo dudo) es que ha dado tiempo a repensar el modelo turístico que tenemos, y las dependencias que hemos creado a lo largo de estos 40-50 años de desarrollo exponencial.

Tenemos un país con unas características climáticas y biogeográficas  excepcionales, biodiversidad, riqueza socio cultural, gastronomía,  seguridad, etc. Esto ha sido positivamente valorado por los millones de visitantes que tenemos cada año. Pero ¿Qué tipo de turismo tenemos? ¿qué impacto tiene el turismo ? No vamos a criticar el turismo de sol y playa, a todos nos gusta la playa y el mar, y casi nadie en nuestro país concibe un verano sin haber visitado alguna playa. Pero…

 

 

 

 

 

 

Cada día hay más gente que opta por el turismo rural: un turismo en pequeñas localidades, en contacto con la naturaleza, alejado de las multitudes y los atascos, saludable y que pone en valor  esas características que hacen a nuestro país un destino turístico de primer orden: su riqueza natural, social y cultural.

Hemos de buscar un turismo que no sature la capacidad de carga del medio, y que permita que parte de los beneficios generados reviertan en la población local para que ésta acoja al turista de manera satisfactoria. Una manera de evitar la saturación es desestacionalizar el turismo. Hay lugares como las Islas Canarias con clima suave que lo tienen más fácil, ofreciendo sus playas y su clima reciben millones de turistas, así que hasta esta pandemia, lograban funcionar . No obstante, Canarias es mucho más que sol y playa, ya que tiene una naturaleza sorprendente: reductos del clima tropical, con un bosque llamado laurisilva de valor incalculable, paisajes volcánicos, rutas de senderismo, práctica de deportes como el surf, etc. Especializarse , buscar nuevos turistas con diferentes gustos y mejorar la calidad de la oferta puede ayudara evitar la masificación de determinadas zonas.

En el polo opuesto de la “Tabla de estacionalidad” se encuentran las Islas Baleares, cuya estacionalidad se reduce a tan sólo 2 meses.Huelga indicar aquí también la inmensa riqueza de estas islas, que deberían poder ser visitadas a lo largo de todo el año, no sólo para disfrutar de sus aguas cristalinas, sino también de todo lo que su naturaleza y cultura pueden ofrecer: turismo deportivo, gastronómico, cultural, etc.

 

Desestacionalizar significa diversificar los atractivos de la zona y también ofertar productos diferentes. Por ejemplo, una zona con una costa imbatible en cuanto playas, clima y oferta hotelera y de ocio en verano, se podría plantear su conversión en foco cultural en invierno.

El turismo sostenible es posible, y necesario, y para ello debe realizarse un esfuerzo: repensar analizando la oferta existente y proponer “algo más”, una nueva experiencia, algo diferente, al potencial turista.

 

 

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